Español de Paraguay

El rasgo característico, único, particular, distintivo del español que se habla hoy en Paraguay, junto con el guaraní, tiene una explicación histórica. En Paraguay, el español, la lengua que trajeron los conquistadores, no reemplazó a la lengua de los aborígenes de la zona, el guaraní. Por el contrario, el español se nutrió del guaraní y las dos lenguas convivieron, lo que resultó en un pueblo bilingüe.

Si analizamos cómo se desarrolló la conquista en este país en particular, notamos que a esta zona, carente de interés económico por la falta de metales preciosos, llegó un número reducido de españoles (que hablaban castellano y vasco). Debido a que la relación de estos pocos conquistadores con el pueblo aborigen no fue belicosa, como ocurrió en las demás regiones de América ricas en metales preciosos, se llevó a cabo un importante proceso de mestización, básicamente mediante la poligamia con indígenas guaraníes. Esta característica distingue al paraguayo actual, que es, en su mayoría, bilingüe, es decir, ha hecho propias tanto su lengua aborigen como la lengua del conquistador dominante, y las dos lenguas han convivido hasta la actualidad, sin que una desplace a la otra.

A diferencia del proceso de mestización que tuvo lugar en otras partes de América, en Paraguay la población muestra la fusión de los rasgos raciales y culturales indígenas guaraníes con los europeos, y no se observan, como en otros lugares, grupos aislados descendientes con claros rasgos indígenas y otros grupos, con marcados rasgos europeos.

Si bien no se ha determinado cuál es el porcentaje aproximado de sangre indígena y de sangre europea en la composición actual de la población, se considera que, en las regiones urbanas, prevalece el componente europeo y que, en las zonas rurales, prevalece el componente indígena. Sin embargo, queda claro que la cultura paraguaya actual es el resultado de aportes de ambas culturas (la aborigen y la europea): casi la totalidad de la población es bilingüe, habla tanto guaraní como español.

De la cultura dominante se ha heredado: la organización política, social y económica, la religión, la vestimenta, la vivienda y las técnicas de producción.

De la cultura indígena se ha heredado: la yerba mate, entre otros productos agrícolas, y valores como la solidaridad y la cooperación.

Día a día, va creciendo la aceptación social del guaraní por su inclusión en el sistema educativo formal, en los medios de comunicación y por su reciente promulgación como lengua oficial.

El español continúa siendo la lengua de mayor prestigio en el país, pues es la que permite relacionarse a nivel internacional, lo que favorece el progreso económico de la región, que carece de metales preciosos, como sí poseen otros países del área de la conquista española. Sin embargo, el pueblo paraguayo es nacionalista y esa pasión se refleja en el conocimiento del guaraní.

A diferencia de lo que ha ocurrido con las lenguas indígenas en Perú, por ejemplo, los resultados de los censos desde mediados del siglo XX hasta la actualidad muestran que la población sigue manteniendo la proporción de hablantes de guaraní.

Entonces, podemos distinguir dos grandes variedades dentro del español de Paraguay:

  1. una, que muestra notables influencias de la lengua indígena predominante en la zona, el guaraní, que se habla especialmente en las zonas rurales, donde reside la mayoría de la población;
  2. y la otra variedad, que muestra puntos en común con el dialecto rioplatense, por la proximidad geográfica entre Paraguay y Argentina. Esta variedad del español se habla especialmente en las zonas urbanas de Paraguay y ejerce influencia sobre las provincias argentinas limítrofes de Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco.