Español Cubano

Para entender el español cubano hoy, hay que observar la historia. La isla de Cuba, Puerto Rico y República Dominicana fueron los primeros lugares a los que llegaron los colonizadores españoles a América. Desde allí realizaron expediciones al continente.

La isla estaba ocupada por indígenas taínos, siboney y guanahatabey, que desaparecieron durante las primeras etapas de la colonización por diferentes motivos, como las nuevas enfermedades introducidas por los colonizadores y el tratamiento inadecuado de estas enfermedades, entre otros.

Sin embargo, sus lenguas también tuvieron un impacto significativo en la forma de hablar cubana, y podemos encontrar sus huellas en los nombres de diferentes edificios, lugares, alimentos y objetos de la vida cotidiana (jaba < bolsa).

Además, muchos de los colonos españoles que se radicaron en Cuba habían vivido en las Indias Occidentales y, por ello, sus acentos también mostraban rasgos caribeños.

Hay que añadir que los primeros inmigrantes españoles provenían en su mayoría de las Islas Canarias y Andalucía, y tenían en su forma de hablar las características típicas de estos lugares, tales como el seseo o el debilitamiento de la “s” al final de las palabras.

Además, hubo una importante influencia africana debido a la gran cantidad de esclavos que los colonizadores llevaron a Cuba. A mediados del siglo XIX, el número de africanos en la isla era tan alto que la población blanca era una minoría.

Existe la hipótesis de que el cambio final de la “r” por la “l” (mejor < mejol), la geminación de la “r” con la siguiente consonante (puerta < puetta) o el tono del habla cubana podrían ser de origen africano. Sin embargo, hay rasgos similares del discurso en distintas partes de España. Es por ello que no hay una opinión consensuada.

Tampoco podemos olvidar otros dos idiomas que tuvieron un impacto importante en la evolución y el desarrollo del español cubano: el inglés y el francés.

El francés fue llevado a través de España por los Borbones de los siglos XVIII y XIX, y hoy se puede apreciar en ciertas palabras que reflejan esta influencia, como “chofer” y “bulevar”.

Por otro lado, el inglés ganó fuerza como lengua extranjera influyente, y reemplazó al francés a partir de 1899 con la primera intervención estadounidense en la isla.

Al mismo tiempo, aunque su legado no ha sido tan potente, podemos encontrar rastros del alemán en palabras como “kindergarten”.

En general, las siguientes son algunas características del español cubano:

Morfología

  • En las preguntas, el sujeto va antes del verbo.
  • El pronombre de segunda persona “vosotros” no se usa.
  • Predominio del uso de “tú”, aunque “usted” se usa para mostrar respeto.
  • Uso del tiempo pasado simple para acciones que acaban de suceder.
  • Redundancia de pronombres de sujeto en una oración.
  • Fonética

Seseo.

  • Pérdida de la “d” intervocálica.
  • La “s” después de una vocal es final o desaparece.
  • Yeísmo (uso de “ll” como “y”).
  • Geminación o asimilación de la “r” con la siguiente consonante.
  • Intercambio de la “l” implosiva y la “r”.

A continuación, como reflejo de todas las influencias que componen el español cubano tal y como lo conocemos hoy, se enumeran algunos “cubanismos” interesantes:

  • Ambia = amiga, una persona de confianza
  • Bala = cigarrillo
  • Cajetilla = boca, dientes
  • Durañón = tacaño
  • Empatar = conquistar a alguien del sexo opuesto
  • Fachar = robar
  • Grillo = una mujer poco atractiva
  • Huevón = vago
  • Indio = el sol
  • Jinetear = prostituirse
  • Láguer = cerveza
  • Monja = billete de 5 pesos
  • Nota = borrachera
  • Ñampiarse = morir
  • Ocambo = un anciano
  • Pájaro = homosexual
  • Quemar el tenis = salir rápido
  • Rufa = autobús
  • Sanaco = un tonto
  • Tanque = cárcel
  • Verdes = dólares
  • Yuma = una persona de los Estados Unidos (la Yuma = los Estados Unidos)